RIP Withney Houston. Di no a las drogas.

Veo con asombro el funeral de la ahora finada Withney Houston, en una de las llamadas “iglesias” protestantes, para ser exactos, una bautista, así se hacen llamar, iglesia fundada por John Smith en 1605 en Inglaterra, y en Estados Unidos por Roger Williams en Providencia en el año de 1639. De esas que también buscan el castigo de Dios para los homosexuales y prostitutas, de los que piden guerra porque Estados Unidos es el país elegido de una divinidad que se parece el mismo lucifer.

En el funeral todos hablaban de la mujer buena y exitosa que fue, de su voz y su legado, de lo bueno que compartió con los demás. Eso me parece excelente, pero para un evento que no sea en un templo, aunque sea protestante, este evento es un funeral, pero no podemos pedirles más solemnidad, no saben de eso, son protestantes del continente americano.

Por desgracia para la cantante, nadie pidió (al aire y solo hablo por lo que salió al aire en las noticias que ví) de los ahí presentes, por su alma ni por su camino en la otra vida. Nadie se sacrifica pues por ella pidiendo por la misericordia a Jesucristo para que la perdone por sus pecados. Nos muestran solo la lastima y el éxito, mostrándoles a las nuevas generaciones y algunas ya viejas, reafirmándoles, que después de todo llevar una vida de excesos no están problemática, pues en su funeral, en una “iglesia” bautista no hablaron de sus pecados, así que no hay tanto problema. Esto para aquellos que creen que un Dios que no castiga ni al que hay que rendirle cuentas. Ateos, new agers, agnósticos y demás dense un banquete. Y lo que digo de hablar de sus pecados, no es para juzgarla, pues nadie sabe por qué llego a esos niveles, si no para hacer visible pues la preocupación por su alma, lo que perdura eternamente.

Y no es que tú que lees esto o que los Católicos seamos santos, pero si entendemos que nadie es más santo que Cristo, y que un momento como un funeral, es para reunirnos y pedir por el descanso en paz de la persona que se fue. Sí la recordamos por sus buenos actos, pero también recordamos y estamos ahí para pedir porque aquellos errores (entiéndase pecados), evidentes y no evidentes, sean perdonados, nos unimos en comunidad, aunque no nos conozcamos, para pedir por el perdón de sus pecados, y esto lo hacemos en la misa, y después en los siguientes rezos que otorga la familia o de manera individual. Y es que en “iglesias” donde pedir perdón personal es una cosa de todos los días, el que otro pida por tu alma es pérdida de tiempo, según ellos, ¿pero cuando mueres si eres tu el que pedía nada más, quien pedirá por ti?

Hay quienes no nos hacemos de la vista gorda como los fantoches artistas que se presentaron a ese funeral para buscar pantalla, ni para recordar lo “buena” persona que fue solamente.

Es triste pues que la pobre cantante se haya ido de una manera sumamente triste, siendo presa del demonio de las drogas. Tan exitosa y famosa y sin nadie a su alrededor que realmente la orientara y le ayudara a salir de ese camino de destrucción, porque estoy seguro que el ridículo de Kevin Costner y la Alicia Keys, y los otros fantoches, tan solo superficialmente la estimaban. Lloran hipócritamente, porque una famosa del tamaño de Withney Houston, con una carrera en picada es más rentable muerta y más si su muerte es tan penosa, ahogada en $u bañera.

De cerca he visto como quedan mal unos por las drogas y los “amigos” que los acompañan en esos desmadres, se ríen que la libraron y no bajan de pendejo al afectado. Tristeza para los padres, una vida mal lograda.

Yo por eso pienso que la legalización de las drogas ni en México, ni en el mundo es la solución. Mira que aceptarlo sería aceptar también acabar con esas vidas débiles que se dejan seducir por el mundo.

A Dios gracias que aunque no soy el señor perfección, ni un santo, espero que cuando me vaya de este mundo, haya aunque sea pocos pidiendo por el perdón de mis pecados y no recordando estúpidamente los momentos de desenfreno que vivimos juntos.

Porque creo estar seguro que la pobre cantante, se veía siempre al espejo y quería ella salir de ese mundo que la consumía por dentro, y del que nadie posiblemente quiso sacarla con una verdadera sinceridad. Se que se dice que sí el enfermo no acepta su enfermedad no se le puede ayudar. ¿Será cierto? ¿O solo son las mismas recomendaciones que en unas décadas cambiaran a decir que después de todo los drogadictos no tienen voluntad de nada?

Pobre señora x( pidamos por todos los enfermos drogadictos, vivos y muertos, para que salgan de esa esclavitud.

 

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